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Saturday, October 19th, 2019

El país del futuro ya existe se llama Singapur

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by October 29, 2016 General

Madrid–Un laboratorio viviente. Una de las ciudades con el metro cuadrado más caro del mundo. Una nación que alumbró más de 30 mil startups en la última década y ha multiplicado por 200 su PIB de la mano del discreto y pragmático Lee Kuon Yew, abogado sindicalista que impulsó la economía del país durante más de 30 años de gobierno. Un campo de pruebas de apps, robótica y vehículos sin conductor.

Singapur, autoproclamada Nación Inteligente, persigue una visión ambiciosa y poética: alcanzar al futuro antes de que éste llegue. Misión en la que, según sus ideólogos, se han embarcado con el único objetivo de mejorar la vida de sus ciudadanos. ¿Qué sucede en Singapur?

––Ciudad en evolución constante

En los sesenta, recién separada de Malasia, lo único que Singapur podía ofrecer era mano de obra barata. La mercancía más básica que posee cualquier país.

Ahora, la nación asiática exporta su tecnología y metodología a los países más avanzados. Es también uno de los nodos de inversión en startups más importantes del mundo. Por sus calles, más de 40 mil jóvenes portan sensores en la ropa que indican la temperatura corporal, las previsiones de lluvia o las rutas más despejadas. Los niños juegan con drones en escuelas donde aprenden a programar videojuegos.

La agilidad manda en la isla. Allí las trabas logísticas y burocráticas son pocas. Tanto para montar una empresa como para construir un edificio. Una licencia de obras, si se lleva todo reglado, se puede tramitar en ocho horas.

––Niños y robots en las aulas

Pepper, un androide blanco y alto con un aire a C-3PO, recita la fábula La tortuga y la liebre a estudiantes de preescolar. NAO, su compañero bajito, ameniza las lecciones bailando y respondiendo preguntas. Los dos cíborgs forman parte de una iniciativa piloto en las escuelas de Singapur, en la que el gobierno y la Universidad Tecnológica de Nanyang están probando ayudantes humanoides para “explorar el uso de robots sociables en la infancia a través de los juegos colaborativos”, según explicó Yaacob Ibrahim, ministro de Comunicaciones e Información, a la prensa local.

El sistema [email protected] enseña a más de 100 mil alumnos de entre 6 y 12 años a programar. Los alumnos cuentan con profesores con más de 15 años de experiencia escribiendo código, hardware diverso (desde el dron BB8 de Star Wars a computadoras de bolsillo y smartphones Android) y softwares específicos de enseñanza (Scratch al inicio y Phyton en las fases finales) ¿Sus creaciones? Videojuegos a la altura de los mejores arcades, robots, música digital e historias animadas.

Los alumnos más pequeños viven su primer acercamiento a la robótica a los 3 años: el programa Playmaker se aplica a 10 mil alumnos de hasta seis años para que conozcan los rudimentos del pensamiento computacional y comiencen a interactuar con robots como Kibo y Bee-Bot.

––Movilidad sin conductores

En la isla, matricular un vehículo es tan caro que la mayoría de la gente declina esta opción. Si un coche cuesta unos 40 mil euros su licencia puede rondar los 50 mil. Aún así reducir el parque móvil es una de las obsesiones del gobierno de Singapur, que busca pasar de casi un millón de vehículos a 300 mil. Por ahora apunta hacia el coche autónomo compartido como camino a explorar, una vía que reduciría los kilómetros recorridos y la contaminación. Ya están en pruebas.

Los primeros en echar a rodar han sido seis taxis autónomos de la empresa estadounidense nuTonomy, unos vehículos teledirigidos que circulan por cuatro kilómetros cuadrados de la zona empresarial One North.

Monitorizado por más de mil sensores, el millón de coches que circula por Singapur es gestionado con datos recolectados en tiempo real. “El Congestion charge lleva unos 20 años vigente. Cuando el tráfico es fluido no hay peaje, y cuando está congestionado se activa: es una regulación vía precio que se ha exportado o adoptado en varias ciudades, incluida Londres”, explica Vegara.

––33 mil investigadores

Desde que Singapur aprobó su primer Plan Tecnológico Nacional, en 1991, ha invertido unos 26 mil millones de euros en investigación científica y tecnología. Y el número de investigadores, actualmente unos 33 mil, se ha duplicado en los últimos 10 años. Una política que ha cristalizado en los centros Fusionopolis 1 y 2, un complejo de 30 hectáreas enclavado en el distrito de One North consagrado a las ciencias físicas y la ingeniería. Junto al pionero Biopolis, el hub en ciencias biomédicas, son terreno fértil para la comunión pública y privada.

Desarrollo de nuevos materiales, fotónica del silicio, centros de datos, tecnologías de almacenamiento y nanofabricación son algunas de las investigaciones que tienen lugar en Fusionopolis. Además de un gran objetivo: mejorar la vida de los ciudadanos en el hogar.

––Una carrera inacabable

La isla no vende una colección de avances aislados ni de gadgets efectistas. Ofrece al mundo su receta para volver inteligente y sostenible una nación. “Las tecnologías usadas en Singapur no son muy diferentes de las definidas en Europa y otras partes del mundo. Sin embargo, están implementadas y mantenidas de una forma más completa y estable, con las consecuencias que eso conlleva”, dice el profesor Gerhard Schmitt, director del Centro de Arquitectura ETH de Singapur.

“Pronto los robots serán más numerosos que los propios seres humanos y replicarán muchas de nuestras funciones. Los coches autónomos los son, y también los drones que mucha gente usa en su tiempo libre. Y dentro de poco aparecerán exoesqueletos”, predice. La diferencia, según Schmitt, es que “aquí ya está ocurriendo”.

Con tecnología, método, educación y espíritu, Singapur sigue corriendo para adelantar al futuro: “Vamos mucho más allá de la iluminación inteligente de las calles, la recolección de la basura o la eficiencia del tráfico urbano. Queremos usar la tecnología de manera holística para mejorar la vida de todos los habitantes”. Y el ciudadano es el principio y fin de esa visión.

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