Skip to Content

Tuesday, September 17th, 2019

Lo que aprendí en Singapur

Closed
by January 18, 2018 General

En el año 2016 tuve la oportunidad de vivir en Singapur y asesorar a su Gobierno en innovación económica. Desde adentro del Gobierno de Singapur me dediqué a entender su funcionamiento y eficiencia. Debido a que constantemente escuchamos a personas y medios que comparan a Panamá con este país, mi intención era entender si realmente queremos ser comparados con Singapur y si debemos aprender de sus éxitos.

Es común escuchar lo ineficiente que son los Estados. Sin embargo, el desempeño del Gobierno de Singapur nos puede hacer dudar. Hace 60 años Singapur era un país corrupto y con mucha pobreza y desempleo. Hoy es uno de los países más avanzados y desarrollados del mundo. Lidera casi todos los rankings internacionales en áreas como anticorrupción, desarrollo económico, infraestructura, educación, calidad de vida, seguridad, y la lista continúa. Singapur se ha convertido en un estándar de un “Gobierno que funciona” y un “caso de éxito” de un país que pasó del tercer mundo al primero. ¿Cómo lo lograron?

Constantemente circulan videos en internet y en las redes sociales en los que se alega que su éxito se debe a “mano dura”. Es cierto que una parte importante de la estrategia de los fundadores de Singapur fue tomar medidas que en nuestra parte del mundo se consideran brutales. Por ejemplo, no se permite la importación y venta de chicle, el acoso sexual y el hostigamiento son castigados con apaleos públicos con un tipo de bambú llamado “rattan” y hay pena de muerte por importación de drogas (no por corrupción, como algunos creen). Por estas políticas públicas y muchas otras razones no debemos imitar el modelo de Singapur ni tampoco el de ningún otro país. Sin embargo, la lección más importante de su éxito no está en su “mano dura”, sino en la gente que trabaja en la administración estatal.

Cualquier organización del mundo crea su fuerza de trabajo de tres formas: por medio de un sistema de patronazgo, por medio de un sistema de meritocracia o por una mezcla de ambos. Un empleado es contratado por mérito cuando solo se toma en consideración el valor que aportará al desempeño de la organización. Lo opuesto a mérito es un sistema de patronazgo, en donde el amiguismo, los contactos y la deuda de favores son el criterio de contratación. El éxito del Gobierno de Singapur, y de muchos otros países del mundo, se debe a que tienen un sistema de reclutamiento basado en mérito.

Tener un sistema de mérito en el Estado es valioso por tres razones. Primero, porque asegura mejor desempeño gubernamental. La evidencia comprueba que tener empleados que sean lo suficientemente competentes para cumplir su trabajo es esencial para que un Gobierno pueda ofrecer los servicios necesarios. Segundo, porque crea legitimidad. La legitimidad es importante para los Gobiernos; se ha demostrado que un buen desempeño gubernamental puede llegar a crear hasta más legitimidad que varios mecanismos de representación popular. Tercero, porque controla la corrupción. La corrupción puede reducirse si la burocracia gubernamental mantiene un ojo en los políticos y viceversa. La constancia más marcada entre los países con menos corrupción es que tienen un sistema de mérito en la administración estatal. ¿Cómo logró Singapur tener un sistema de mérito en su Gobierno?

La estrategia de meritocracia en el Gobierno de Singapur consiste en tres partes. En primera instancia, reclutamiento. Tiene un sistema de reclutamiento meritocrático muy bien diseñado que identifica a potenciales candidatos desde la secundaria. El Estado ofrece becas a los mejores estudiantes para que estudien en las mejores universidades del mundo. Luego estos estudiantes tienen que regresar y trabajar para el gobierno por varios años. No hay escapatoria. En segundo lugar, está su estrategia de medición y promoción. El Gobierno establece metas en todos los ministerios para todos los empleados y las miden y evalúan constantemente. Las hacen públicas para mostrar los resultados. En tercer lugar, se encuentra su estrategia de retención. Los funcionarios son pagados como mínimo 2/3 de lo que estarían ganando en las mejores empresas del sector privado. En adición, todas las agencias y ministerios tienen bonificaciones a base de mérito y existe una agencia de entrenamientos dentro del Gobierno que constantemente trae a los mejores expositores del mundo.

Contratar y promover a los que tienen mejor desempeño parece un principio obvio para cualquier organización. Sin embargo, muchos Gobiernos no lo hacen por nepotismo, amiguismo y promesas de campaña. Existen en Panamá diversas leyes de carrera en diferentes instituciones. Sin embargo, muchas veces esas leyes se quedan cortas ya que no les aplica a los funcionarios de mayor rango o los de libre elección y remoción. Si queremos un mejor gobierno necesitamos a las mejores personas para los mejores trabajos. No debe importar si tu padre o madre es el presidente, ministro, inversionista, docente o taxista. Lo que debe importar es tu preparación y tu mérito.

El autor es ciudadano

Previous
Next